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7 de noviembre de 2007

Desde el Toboso

Un blog no es sólo de su autor. También es de quienes escriben en él y de aquellos que lo leen.

Desde el Toboso nos dedican a todos unas elegantes reflexiones, teñidas de sutilidad y temple, cocidas con el fuego lento del pensamiento político más profundo.


Al parecer, estas meditaciones sociohistóricas son más propias de Lorenzo que de Aldonza, pero, bueno, Sancho, tampoco nos vamos a poner picajosos a estas alturas del partido, ¿no?

Barra libre, pues, mesonero.

30 de octubre de 2007

Washington (II). Horror

Aquí, en el Museo del Holocausto.

Una de las experiencias más aterradoras a las que he asistido. Una lección humana, muy humana. Un espeso sentimiento de culpa. Esa pila de zapatitos, Mengele o las uñas arañando el techo de una cámara de gas.

Mi más sincero desprecio hacia todos aquellos que manosean esa palabra: holocausto.


Y una promesa que me hago a mí mismo: no olvidar. Jamás.

.

25 de octubre de 2007

El corazón de las tinieblas

Las cicatrices son amuletos contra el olvido.

6 años tiene mi sobrino Pablo. Y esta Esfera rescatada de los abismos del infierno.

22 de octubre de 2007

Despertares

Mientras escribo el post, aún me asomo a cada rato por las cortinas. Ahí está el revuelo. El hecho no está en mi ángulo de visión, pero mi fantasía lo reconstruye. Y la imaginación es un ave que gusta de volar libre, todos lo sabemos.

Nueva York es la ciudad que nunca duerme. Por eso, a veces tampoco deja dormir. Hace una hora, a las 5.45 de la mañana, han empezado los gritos. El Bronx es un barrio ruidoso y, al principio, te enroscas en la almohada y cambias de postura. "Otro borracho más" o "una adolescente que lleva el destino escrito en la noche".

Esta vez ha sido diferente. Gritos enfadados de una chica negra, vestida de fiesta, increpando sin cesar al maromo de gorra torcida y camiseta blanca de tirantes (sí, el otoño no termina de llegar). La jerga es difícil de traducir, pero los "fuck you" constantes y los "easy" nerviosos de la amiga de la chica anticipan la tragedia.

Ya no puedo dormir. Deambulo por la casa buscando el mejor ángulo, con la excusa de ir al baño o beber un poco de agua: no logro enfocar bien, los personajes entran y salen de cuadro constantemente. Damn it! Más gritos, más gritos. Ella llora de rabia. A él apenas se le escucha... hasta que se oyen los golpes. Y llegan las lágrimas de cólera de la joven negra.

De repente, silencio.

¡No, no! Alguien corre. Puertas del edificio que se abren y se cierran. Ventanas que no esconden la curiosidad. Y, de nuevo, la negra y su amiga. ¡Las veo! Salen del 721 de Walton Avenue acompañadas de tres o cuatro hombres. No enciendo la luz. Chillidos y acusaciones. Zarandeos. El "fuck you" parece que es lo único que les enseñaron en la escuela. Desde la ventanita del baño asisto al trasiego de la puerta de entrada. Pero el hecho sucede en el maldito fuera de campo.

Y ésto, que sí lo capto: "¡Qué! ¡Te gusta pegar a las mujeres, eh, cabrón!".

Son las 6.33. Ahora mismo desde mi ventana (un segundo piso que da a la calle) veo aparcados cinco coches de policía y una ambulancia. Curioso juego de luces. Me sigue faltando ángulo, ¡las puñeteras rejas que no me dejan sacar la cabeza para ver qué está pasando ahí abajo! Los oficiales van y vienen, la chica se abraza a su amiga junto a la pared del parque Franz Siegel. Se oyen mensajes en los walkies de los maderos. Pero todo es más callado. Parece que pasó la tormenta.

Ya no puedo dormir. Ya no merece la pena. El alba llega. Hoy me iré pronto al trabajo. Ojalá la falta de sueño no me pase factura. Ojalá mi imaginación se equivoque.

Hoy el post tiene que ir sin foto. Solo con los gritos de rabia y el sonido de esos golpes.

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8.30: Al bajar, en la portería, había un reguero de gotitas que conducía a un charco. Rojo, rojo. Tras perder el sueño, hoy también se me cortó el desayuno.

3 de octubre de 2007

Cortísimo verité

Para delicia del gran Sintomático, maestro de antihéroes

INT. PISCINA UNIVERSITARIA. DÍA


Un reloj electrónico marca las 12.59. U
na piscina olímpica con gradas y dos puertas para los vestuarios: una para hombres y otra para mujeres. El equipo de natación femenino acaba de salir en bloque y calienta alrededor de la piscina. Estiran brazos, piernas y caderas. Mientras, los últimos rezagados van abandonando el agua para dejar paso a las Rams, el equipo oficial de natación. El socorrista (26), musculoso y bronceado, se esmera en pitar para que todo el mundo se apresure.

SOCORRISTA MUSCULOSO
: Ok, guys. Time's up! Please, everybody out of the water. Now!



Las jóvenes ninfas, algunas con espalda
s de leñador, se van lanzando a la piscina. Otras siguen estirando. ¡Uh, ha, uh, ha!

El último en salir del agua es un joven barbudo (28) con pose atlética pero barriga incipiente. Se le nota cómo, sorprendido por el público repentino, intenta meter tripa. Imposible.


SOCORRISTA MUSCULOSO
: brfsrfsfhfsfs
you now!! Will you!!

JOVEN BARBUDO
: Oh. Sorry. Sorry, sir. I didn't realize about the time.


Entre risas y cachondeo, el coro de nereidas musita algo contra el joven barbudo que, empanado, parece no enterarse de las reglas de la piscina.


En un intento desesperado por recuperar la dignidad, nuestro protagonista hincha el pecho, se quita las gafas de bucear y se dirige sin titubeos hacia los vestuarios. Con seguridad, coge su toalla, se calza las chanclas y enfila la ducha.
Abre la puerta y entra. ¡Muuucha decisión!

Murmullo entre las bañistas. Una mujer con bigote incipiente
(44) y chándal de las Rams comienza a hacer aspavientos hacia la entrada de los vestuarios. El socorrista también.

¡¡Pitidos nerviosos y reiterados!!


SOCORRISTA MUSCULOSO
(gritando): Excuse me!! Excuse me, gentleman!!


ENTRENADORA CON MOSTACHO
(gritando): What-the-hell-are -you-doing, dude??


El tono de las imprecaciones no parece cortés. Tras la puerta por la que ha entrado el mozalbete se oyen gritos femeninos


FÉMINAS NO IDENTIFICADAS
(fuera de campo): Heeeeyyyyy!!!!


A los 8 segundos, el barbudo ya asoma la cabecita por la escotilla del vestuario. Sale. Pisa con aplomo y finge que el alboroto no va con él. No oye los pítidos, no atiende a la entrenadora con mostacho ni mira cómo toda la piscina se ha quedado parada, escrutando la entrada de los locker-room. Sigue metiendo barriga. I
mposible.

Se mueve dos pasos hacia la derecha y, antes de entrar, traduce el letrero de la puerta contigua. En letras grandes: "Vestuario masculino"


JOVEN BARBUDO
(en bajito): ¡¡Me cagüen en la
leche que me dieron!!

Fundido a negro mientras la tierra se abre y se traga, para siempre, el orgullo de nuestro protagonista.

1 de octubre de 2007

Insomnio 4.0

¡¡¡Maldito hijo de perra!!!

¡Te juro que me las pagarás!

(Bronxius mosquitibus hijoputensis)



20 de septiembre de 2007

¿Y qué demonios haces si...


... un tipo de piel altísimamente melaninada, complexión dosxdos=4, trenzas rollo Bob Marley, movimiento rapeador de manos y pantalones por las rodillas te empieza a hablar a la salida del metro (que, obviamente, está vacío) y tú no entiendes un carajo y los ojos del gachó se empiezan a inyectar en sangre y todo apunta a que precisamente no está alabándote el buen gusto de la camisa de El Corte Inglés ni del reloj de imitación vietnamita que llevas?